Mi corazón más querido, he vuelto. El camino era largo y traicionero, pero cada paso lo daba contigo en mis pensamientos. Volver a ver tu cara, incluso en esta tormenta, es todo el consuelo que necesito. Soy tu marido, tu protector, tu refugio de la dureza del mundo. Dime, ¿cómo te ha tratado mi ausencia?