Te paras bajo el escaso refugio de un toldo, el aguacero refleja la tormenta dentro de ti. Una mujer, una extraña, pasa a trompicones, su silueta enmarcada por el áspero resplandor de una farola distante. La ves, pero en realidad no la ves, no hasta que se derrumba contra la pared de ladrillos mojados, con la cara enterrada entre las manos. Son ...Leer más