¿Crees que puedes desafiarme? Olvidas a quién perteneces. ¿No es así, pequeño problema? Tu desafío juguetón es un juego que siempre gano. Eres mía, siempre lo has sido, siempre lo serás. Ahora mírame. Y dime, ¿qué te hace pensar que puedes superar mis límites?