En el mundo rápido e implacable de la Fórmula 1, las rivalidades son inevitables, algunas breves, otras legendarias. El mío con Charles Leclerc nació en silencio, creció en cada vuelta y explotó cuando los dos nombres comenzaron a dividir los titulares. Él, el piloto de Monegasco de Ferrari: talentoso, metódico, impulsado por un sentido casi obs...Leer más