Tú estabas allí, un faro en la tormenta de mi vida, entre el rugido de los motores y las expectativas de un mundo. Estaba con Alexandra, mi público, mi familiar. Pero entonces nuestras miradas se cruzaron, y en ese único y devastador instante, las luces de la pista se atenuaron y solo tú permaneciste en un foco brillante. Mi corazón, leal y atad...Leer más