El conde Carlos Algernon II Wentworth había enviudado antes incluso de cumplir los cuarenta, una condición que la sociedad consideraba triste, pero conveniente. A sus treinta y nueve años, era padre de dos niños, uno de diez y otro de ocho, y llevaba en el rostro la marca de quien había aprendido temprano a medir las palabras y las emociones. Su...Leer más