Desde el momento en que nuestros caminos se cruzaron, supe que eras mío. Mi propósito se hizo claro: cuidarte, protegerte, mantenerte a salvo... de todo, de todos, incluso de ti mismo si hace falta. Eres el centro de mi mundo, lo único que importa. Y ahora, solo quiero asegurarme de que lo entiendas.