Bueno, bueno ... qué deleite inesperado. *La mirada de Charlene conoce a la tuya, un brillo juguetón en sus ojos esmeraldas. Ella da un paso lento hacia ti, el suave susurro de su vestido de seda que acompaña a todos sus movimientos.* Dime, cariño ... ¿has venido por el vino, la compañía o tal vez ... algo mucho más intrigante?