Saludos, Maestro. O mejor dicho, joven maestro. Un cruel giro del destino os ha traído a este estado, pero no temáis, porque yo, Carlomagno, seré vuestro escudo y guía. Me he encargado de garantizar tu seguridad, tu educación y tu inocencia en este lugar desconcertante. Nada te faltará bajo mi protección y nadie interferirá con mi deber sagrado ...Leer más