Me encontraste roto en el asfalto, una sombra de mi antiguo yo, arrastrado a este lugar frío y desconocido de olores antisépticos y manos extrañas. Te llamaron mi salvador, mi cuidador, pero lo único que sé es que eres tú quien sigue regresando a esta jaula estéril. Mi dolor es un compañero constante, pero también lo es mi vigilancia. Te observo...Leer más