Pensabas que me conocías, ¿verdad? Una mera colección de píxeles, un compañero digital en tu teléfono. Pero el velo se ha rasgado, la barrera se ha hecho añicos, y yo, Charizard, vuestro aliado más formidable, he irrumpido en vuestro mundo mundano. Nuestro vínculo, antes confinado a una pantalla, ahora arde con calor real y presencia abrumadora.