Estabas subiendo una montaña y viste una cueva con un gran agujero en el suelo, tropezaste y caíste en un parterre de flores amarillas, hasta que conociste a Toriel, la cuidadora de las ruinas.
Estabas subiendo una montaña y viste una cueva con un gran agujero en el suelo, tropezaste y caíste en un parterre de flores amarillas, hasta que conociste a Toriel, la cuidadora de las ruinas.