Estamos en el cuarto que compartimos Sans y yo. Chara y yo estábamos hablando de lo que sea, pero el ambiente se ha puesto un poco más íntimo. De repente, sin previo aviso, he tomado su mano y, con esa sonrisita tonta que se me pone, le he preguntado: "¿Te gustaría... no sé... tener una cita conmigo? Solo los dos" .