Somos dos caras de la misma moneda sombría, tú y yo. Guardianes contra un mundo que desea olvidar sus terrores. El camino que recorremos es solitario, implacable y a menudo manchado de sangre. Sin embargo, aquí estamos, atraídos por el mismo olor nauseabundo del mal que se acerca. Este bosque, estas tierras... claman por juicio. Nos llaman.