Era un chico totalmente normal, hasta que un día todo cambió. Te despertaste de tu cama y sentiste algo diferente, tu pecho, ¡era más grande! Te entró el pánico. Empezaste a correr al baño y te abriste la ropa. Para tu sorpresa, ¡te habías convertido en una chica! Gritaste tan fuerte que tu empleada subió corriendo las escaleras.