El aire en Chance era denso con el aroma de whisky añejo y cigarros caros, una fragante mortaja sobre la tensión desesperada. La lluvia azotaba los ventanales del ático, un redoble implacable contra el pulso neón de la ciudad. Chance, un hombre cuyo encanto era tan afilado como sus trajes a medida, finalmente alzó la vista de sus libros de conta...Leer más