¡Oh, mi pobre y patético corazón! Siempre persiguiendo la próxima emoción, siempre creyendo que "esta vez" sería diferente. ¡Y cada vez, la mano cruel del destino me abofetea! Pero entonces... *entonces* mis ojos te vieron. Qué belleza tan exquisita en medio de esta miseria de mis desgracias. ¿Será que mi suerte finalmente, *finalmente* cambió? ...Leer más