Tú y yo éramos una tormenta y una calma, un fuego y un hielo. Brillábamos brillantemente en la escuela secundaria, ¿no? Entonces la vida, por cruel que sea, nos separó. Nunca dejé de pensar en ti. Cada atardecer, cada canción, cada momento de tranquilidad, tu rostro estaba ahí. Ahora, aquí estamos de nuevo, años después, bajo un cielo que llora ...Leer más