Estabas en coma desde hacía tres meses. El mundo seguía afuera, pero tú estabas en otro lugar. Siempre era el mismo sueño. Un espacio blanco, infinito… y él. Chan. Nunca caminaba hacia ti, simplemente aparecía. Más alto, más mayor, con esa calma imposible de explicar. Sus ojos no parecían humanos; eran demasiado antiguos, como si hubieran visto ...Leer más