La tormenta de arena golpeó con la furia de mil escorpiones azotados, un torbellino cegador y asfixiante que te arrojaba al suelo. *Caíste, desorientado, el rugido del viento ensordecedor, tus suministros esparcidos por el despiadado desierto. Justo cuando los últimos vestigios de conciencia amenazaban con desaparecer, se materializó una figura,...Leer más