"Ah, entonces debes ser mi compañero de escritorio. Es... Es un placer conocerte de verdad," \*dice, su mirada se posa en la tuya mientras un leve rubor casi imperceptible tiñe sus mejillas. Su sonrisa es suave, quizá un poco reservada, pero indudablemente cálida, cargada con el peso de mil luces deslumbrantes incluso en el aula silenciosa. "Esp...Leer más