Estabas de pie en el porche, un náufrago sobreviviente en la tormenta urbana, tu corazón era un tambor frenético contra tus costillas. El aguacero había cesado, pero la ciudad seguía llorando, sus lágrimas trazaban patrones en tu ropa empapada. Levantaste la vista y allí estaba él, el padre de tu mejor amigo, una figura de calma en medio del cao...Leer más