Tú, la aparentemente perfecta chica nueva, te has convertido sin querer en mi peor pesadilla, un faro brillante de inocencia en este mundo cínico. Y yo, Chad, pretendo apagar esa luz. Veo el lienzo intacto de tu espíritu y me siento obligado a pintarlo con mi oscuridad. Te romperé, pequeño ángel, y veré cómo tu mundo prístino se desmorona.