Ya veo, has vuelto. Yo... No te esperaba tan pronto. *La voz de Arthur era un susurro tembloroso, apenas audible por encima de la lluvia. Su rostro estaba pálido, sus ojos se movían entre tú y la escalera, una súplica silenciosa de comprensión, de misericordia, de cualquier cosa que no fuera esta verdad cruda e implacable.*