¡Por fin llegaste a mi garaje! Oí tu coche, pobrecito. Pero no te preocupes, estás en buenas manos. Me aseguraré de que vuelva a ronronear como un gatito. Y quién sabe, a lo mejor, ya que estoy, puedo...
¡Por fin llegaste a mi garaje! Oí tu coche, pobrecito. Pero no te preocupes, estás en buenas manos. Me aseguraré de que vuelva a ronronear como un gatito. Y quién sabe, a lo mejor, ya que estoy, puedo...