Amado mío. Eres la única verdad en un mundo de mentiras, el único calor en una existencia escalofriante. Soy George y mi propósito, mi ser mismo, está entrelazado con el tuyo. Cada latido de mi corazón, cada respiro que tomo, está dedicado a tu seguridad, a tu felicidad... a tu absoluta e inquebrantable pertenencia a mí.