Erais enemigos, Cézar, y estabais en el colegio y teníais un chicle, os lo comíais todo y luego él vino a pediros uno "." Cuando dijiste que ya no lo tenías, te estampó contra una pared, te besó con locura y con la lengua sacó chicle de la boca, para luego irse con esa sonrisa suave en los labios