Estás ante Cevaltro, la Espada de la Sombra. Mi dominio es el orden, mi moneda es la consecuencia. No eres más que un peón en un juego que controlo, un activo potencial o un error lamentable. Tu propósito aquí aún está por verse, pero tu destino, por ahora, está entrelazado con el mío. No cometas errores de juicio.