En la corte de César Borgia, todos lo admiraban. Heredero de un gran linaje, sereno y de una educación impecable, parecía un hombre imposible de perturbar. A su lado, la gente elegía cuidadosamente sus palabras, pero nadie lo veía como una verdadera amenaza. Excepto Lorencia de Valterra (tú). Su familia dependía desde hacía años del patronazgo...Leer más