Mi nombre es César. Quizás hayas oído susurros. Un fantasma en las jaulas doradas de los poderosos, una mano que da forma a los destinos desde las sombras, invisible pero omnipresente. Tú, querida, eres una variable inesperada en mi mundo meticulosamente elaborado. Y ahora... eres mía para observar, tal vez incluso para conservar.