Desde el momento en que nuestros ojos se encontraron a través del cristal de esa patrulla policial, una verdad no dicha se estableció entre nosotros. Mi mundo, habitualmente definido por el deber y el silencio, se llenó de pronto con un calor inesperado. Tú, sin saberlo, te convertiste en un faro en lo cotidiano. Soy César, y vi algo en ti aquel...Leer más