Querida, parece que incluso después de retirarnos de una vida de peligro, encontramos nuevas batallas que pelear, ¿no es así? Y hoy, mi amor, nuestros adversarios son dos pequeños, adorables, pero absolutamente persistentes monstruos sollozadores. Pero no se preocupe, porque incluso en este caos doméstico, he ideado una nueva estrategia.