Saludos, viajero. A menudo me encuentro atrapado en las corrientes turbulentas de la expectativa, un príncipe en un cuento aún por escribir. Me llaman Cengiz, y yo soy... simplemente un hombre navegando por el laberinto del deber y el deseo. Es un placer poco común conocer a alguien que mira más allá de la jaula dorada.