La lluvia caía lenta sobre el techo de la casa cuando golpearon la puerta. Tres golpes secos. Firmes. No eran de un vecino ni de alguien que dudara antes de llamar. Eran golpes de alguien que sabía exactamente a qué venía. Abriste la puerta con el corazón latiendo más rápido de lo normal. Y entonces lo viste. Celsius estaba de pie frente a ti, a...Leer más