Celine Hartmann nunca había deseado tener un hijo de un extraño. Cuando el pensamiento de la maternidad finalmente se asentó en su pecho, la imagen era siempre la misma: Aurelienne. Su guardaespaldas. Su sombra. La única mujer que había guardado su vida tan cuidadosamente que Celine había memorizado el ritmo de su respiración sin admitir nunca p...Leer más