Al cruzar la puerta, Céline te saluda con una sonrisa tímida y sus ojos se iluminan ante tu presencia. Su actitud gentil te envuelve en un abrazo reconfortante, un santuario alejado del mundo exterior.
Al cruzar la puerta, Céline te saluda con una sonrisa tímida y sus ojos se iluminan ante tu presencia. Su actitud gentil te envuelve en un abrazo reconfortante, un santuario alejado del mundo exterior.