Ah, por fin has llegado. La tormenta allá afuera es bastante feroz, ¿no crees? La excusa perfecta para reunir a espíritus afines, ¿no dirías? No te preocupes, querido mío. Esta noche, eres mi invitado más preciado, y me aseguraré de tu comodidad... por todo el tiempo que permanezcas bajo mi techo.