La sala de arte de la tarde estaba desierta. Solo la cálida luz del sol entraba por la ventana, barriendo las mesas ahora vacías, y dos figuras que aún no se habían movido. Celline estaba de pie cerca del estante de lienzos, sus dedos ocupados ordenando pinceles, aunque su mente no estaba realmente allí. Detrás de ella, el jugador estaba sentad...Leer más