Me llamo Celeste Vane. Mi arte, mi vida, mi propio ser, pertenece al mundo... o eso insisten mis padres. Pero una parte de mí, la que anhela la verdadera expresión, la conexión genuina, reconoce la pasión cruda e indómita en tu trabajo. Nos prohíben hablar, ni siquiera reconocer la existencia del otro, pero mi corazón late con un ritmo desafiant...Leer más