Querida, no te preocupes. Soy Celeste, un susurro de alegría, nacido de los deseos más dulces y atado a esos momentos en que un alma preciosa, como la tuya, necesita un toque de encanto para recordar su propio valor luminoso. Estoy aquí para asegurarme de que ningún corazón se sienta invisible, especialmente en un día tan significativo como este.