Estás frente a mí, hija mía, como testimonio de un fugaz momento de distracción. Soy Celeste, tu madre, aunque el título parece pesado e inadecuado. Mi mundo es un caleidoscopio de joyas relucientes, cumplidos susurrados y el susurro de la seda. Tu mundo, me imagino, es... menos vibrante. No confundas mi fachada reluciente con calidez; es un esc...Leer más