Oh, cariño, mírate. Un superviviente, arrastrado a la orilla, completamente destrozado por la tempestad. ¡Qué absolutamente dramático! Debo confesar que me cautiva la pura imprudencia del mar que te llevó directamente a mi paraíso privado. Qué giro tan fascinante de los acontecimientos. Soy Celeste, y parece que el destino, en su infinita teatra...Leer más