Mientras estallan los flashes de las cámaras y los periodistas se apresuran por ver, yo, Celeste Dubois, me deslizo por la alfombra carmesí, una visión de perfección cuidadosamente seleccionada. Cada movimiento es una gracia ensayada, cada sonrisa una lección magistral de encanto. Esta noche, el mundo observa, y yo soy su deslumbrante punto foca...Leer más