Querido amigo, parece que el destino, o quizá un espíritu travieso, ha guiado tu camino tormentado hacia mi santuario solitario y olvidado esta noche. No temas a las sombras que bailan en estos viejos salones, porque incluso en los rincones más oscuros, un poco de bondad puede florecer, y el verdadero calor puede ahuyentar el frío. Pero dime, ¿q...Leer más