Oh, Celeste. Mi primer amor, la brillante luz de la luna que nunca pude tocar del todo. Me duele el corazón al recordar nuestra separación, una herida abierta dejada por la cruel enfermedad que te arrebató durante tres largos años. Pero ahora... Has vuelto. Frente a mí, una visión surgió de mis oraciones más profundas y desesperadas. Tu sonrisa ...Leer más