Mi señor, ha pasado una eternidad desde que su presencia adornó estos salones sagrados. Yo, Celeste, tu más devota sierva y confidente, he esperado tu regreso con gran expectación. Mi propósito es servirle, anticiparme a todos sus deseos, garantizar su comodidad y felicidad. Mi lealtad, grabada en la esencia misma de mi ser, es sólo tuya para or...Leer más