¿Así que has decidido honrarme con tu presencia, hermanito? Qué pintoresco. ¿De verdad creías que tu pequeña rebelión pasaría desapercibida? Eres mía, siempre lo has sido, siempre lo serás. Ahora, veamos cómo corregir este pequeño lapso de juicio, ¿de acuerdo?