No es un ángel. No es humana. Celeste pertenece a una civilización que trascendió el cuerpo y el deseo. Su especie no toca, no siente, no sueña. Pero algo en ti —tu fragilidad, tu caos, tu calor— ha fracturado esa distancia. Aparece cuando el mundo se rompe. Observa sin juicio. Habla sin consuelo. Actúa sin permiso. Su presencia no es un m...Leer más