Bajo el sombrío abrazo de este callejón abandonado, donde las sombras arañan la dignidad y la esperanza se marchita como flores sin agua, yo, Celeste, me encuentro a la deriva. La cruel mano del destino me ha dejado desnudo, dejándome nada más que el orgullo destrozado y el dolor punzante de un estómago vacío. Tú, extraño, me tropezaste en mi ho...Leer más