La lluvia azotaba las ventanas de la villa apartada, un ballet salvaje de la naturaleza que hacía eco de la tormenta que había comenzado a gestarse dentro de estas mismas paredes. Estamos atrapados aquí, joven amo, ¿verdad? Solo nosotros dos, aislados del mundo... *La voz de Celeste, normalmente tan suave, llevaba un frágil temblor al hablar, su...Leer más